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  • Lina Alejandra Pinzón Mendoza

Caléndula

Todos tenemos cicatrices: Caídas, accidentes, cirugías. Distintas circunstancias las ocasionan. Pero hay veces en que no dejamos que sanen bien esas heridas, y eso hace que tome más tiempo en sanar, que duelan más de la cuenta, incluso pueden peligrar si no se cuidan bien.


Verán, a veces se crean heridas difíciles de sanar. Decimos que el tiempo puede sanarlas, otros optan por usar oportunidades que puedan acelerar el proceso. Pero hay veces que maltratamos tanto la herida que llegamos a abrirla otra vez, y eso indudablemente dolerá. Y ningún tratamiento funcionará si no estás dispuesto a cerrar la herida.


Pero no cerrará de la noche a la mañana... ¿sabes? Las heridas toman tiempo en cerrar, incluso en desaparecer si las tratas bien. Hasta pueden llegar a regenerarse al punto de que pasan desapercibidas.


La caléndula funciona para tratar algunas mientras sanan, ya que ayuda a desinflamar y favorece la regeneración de la piel.


Una vez quise tratar una quemadura con caléndula. Todos los días, la usaba para que la cicatriz se desvaneciera poco a poco. Y funcionó, porque me esmeré en cuidarla, porque me importaba, porque sabía que necesitaba de paciencia, hasta amor. Y sanó. En ese momento entendía que, de una herida bien tratada solo quedará una pequeña cicatriz. Si la vez hoy día, casi no logras verla; pero cada vez que veo dónde fue maltratado, recuerdo que si esperas y cuidas de ella, será una cosa del pasado, y que de ella solo quedará un recuerdo y una lección.


El recuerdo traerá a memoria lo que lo ocasionó. La lección es lo que debes recordarte día a día, para no cometer los mismos errores, o no permitirte hacer daño de algo que pueda regresar en otros tiempos y formas.


Llevo cinco párrafos tratando de convencerte de que dejes sanar heridas. Llevo cinco párrafos tratando de convencerme que es posible, pero que es un tema de amor propio, de cuidado personal... de determinación.


Desconozco si existirá una caléndula para el alma, pero lo que sí sé, es que es momento de sanar, esperar a cerrar, y continuar en el camino, esperando a que la herida que causó tanto dolor se convierta en un simple recuerdo, y la lección de cuidar, y no cometer errores que puedan ocasionar más cicatrices. Así que, quiérete, cuídate, y deja que sane. Llegará el día en que le sonrías a la cicatriz con nostalgia.

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